
Por Sandra Rozo: Estuve en el Fidentity Summit 2026 y lo que escuché debería preocuparnos y emocionarnos a todas.
El 5 de mayo, Bogotá fue sede de una conversación que pocas veces ocurre con tanta claridad: ¿qué tan seguros estamos en el mundo digital? El Fidentity Summit 2026, organizado por Certicámara y la Cámara de Comercio de Bogotá, reunió a referentes de banca, tecnología y ciberseguridad para hablar de identidad digital, fraude e inteligencia artificial. Y lo que quedó claro es que el futuro ya llegó y viene con riesgos que no podemos ignorar.
“Estamos en una epidemia del fraude”
Tuve la oportunidad de conversar con Dominique Lopera, responsable de Mercadeo en Certicámara, quien fue una de las grandes articuladoras del evento. Su rol en el Fidentity Summit 2026 fue preciso: unir a todo el gremio financiero, de seguridad digital y validación de identidad alrededor de conversaciones que no se pueden postergar.
“Estamos en una epidemia del fraude. Pero también estamos en un escenario donde tenemos elementos y herramientas para mitigarlo. Eso era lo que queríamos poner sobre la mesa.”
Y vaya que lo lograron.
Sandra Vaca: cuando la comodidad digital se convirtió en el nuevo campo de batalla

La conferencia de Sandra Vaca, de Asobancaria, fue uno de esos momentos donde uno se sienta, saca el celular grava, y toma notas.
Su punto de partida fue claro: la transformación digital mejoró enormemente la experiencia del usuario, pero abrió una puerta que nadie anticipó del todo, la del fraude y la ciberseguridad. La digitalización aceleró la innovación financiera y, al mismo tiempo, la sofisticación del crimen digital. Dos caras de la misma moneda.
Lo que más me impactó fue cuando explicó que ya no basta con proteger una contraseña o un dispositivo. El verdadero centro de protección hoy es otro: validar correctamente quién es la persona. Ahí es donde entra el concepto de identidad comportamental, sistemas capaces de reconocerte no por lo que sabes, sino por cómo escribes, cómo deslizas la pantalla, cómo interactúas con tu celular. La seguridad se vuelve parte de ti.
Pero el mensaje que más me quedó resonando fue uno que nadie en la sala esperaba escuchar tan directamente:
“El fraude no tiene una sola frontera.”
La IA no solo está del lado de quienes protegen, también está siendo usada por delincuentes para cometer fraudes cada vez más sofisticados. Y el objetivo final, nos dijo, es construir un ecosistema donde las personas puedan autenticarse digitalmente para múltiples servicios, con seguridad y sin fricciones. Como ella lo resumió:
“La mejor seguridad es la que no se siente.”
El panel que me sorprendio

“¿Cómo escalan los gigantes sin abrirle la puerta al fraude?” esa fue la pregunta que abrió uno de los debates más ricos del día, moderado por Antonio Jiménez, quien desde el arranque puso el dedo en la llaga: las organizaciones hoy tienen una presión brutal por crecer rápido y ser rentables, pero esa velocidad no puede venir sola.
Lo que siguió fue una conversación honesta, con voces muy distintas que, curiosamente, llegaron a las mismas conclusiones.
José Luis, de Acciones & Valores, contó cómo pasaron de procesos manuales a modelos completamente digitales, y cómo la biometría fue el gran desbloqueador: menos fricción, mejor experiencia, menores costos. Su idea clave me pareció poderosa en su simplicidad: la rentabilidad no es el punto de partida, es la consecuencia de hacer bien los procesos digitales.
Quien más me sorprendió fue Daniel Ríos Perito de informática forense y ciberseguridad de la ILAE, con su perspectiva desde la informática forense. Mientras todos hablaban de prevenir el fraude, él habló de algo que casi nadie menciona: ¿qué pasa después? Sus registros digitales, ¿sirven como prueba legal? ¿Pueden reconstruir lo que ocurrió? Alertó que muchas entidades entregan evidencia incompleta o técnicamente débil cuando ocurre un fraude, dificultando identificar al verdadero responsable.
“La tecnología debe permitir reconstruir los hechos.”
Otro momento que me marcó fue cuando uno de los panelistas rompió un mito muy extendido: el fraude no se previene solo al abrir una cuenta. Las señales están en el comportamiento transaccional, en los patrones de uso, en los datos que las aplicaciones capturan silenciosamente. El monitoreo continuo no es opcional, es la diferencia.
Y María José Castillo, de Movii, cerró con algo que resonó especialmente para nuestra comunidad: llegar a zonas apartadas del país, a personas que nunca habían tenido acceso al sistema financiero, requiere procesos de identidad simples, rápidos y seguros. La biometría, la validación documental en tiempo real y la IA no son lujos tecnológicos son las llaves de la inclusión financiera.
“La seguridad no debería sacrificar el crecimiento.”
El consenso del panel fue claro: las compañías que quieran escalar deben construir procesos de identidad que sean rápidos, simples, auditables y seguros. Porque en un mundo donde la IA ya está del lado de los delincuentes, no hay margen para improvisar.
Jon Black: el hombre que nos mostró el futuro y nos dejó sin palabras

Si Sandra Vaca nos explicó el presente, Jon Black, CEO de Blackbot, nos lanzó directo al futuro y no fue un viaje cómodo.
Su tesis central fue contundente: la identidad digital será el activo más importante de la economía que viene. No el dinero, no los datos, no las plataformas. La identidad. Y los modelos tradicionales, contraseñas, validaciones puntuales, documentos físicos, ya son historia.
Habló de una biometría que va mucho más allá del reconocimiento facial. La seguridad del futuro te reconocerá por cómo caminas, cómo escribes, cómo hablas, cómo mueves el mouse. Tu comportamiento entero se convierte en tu firma digital. Fascinante y, sí, un poco perturbador a la vez.
Pero el momento que realmente me congeló, fue cuando habló del rol de la IA en el fraude. Sin rodeos:
“Hoy es más fácil falsificar una identidad que en cualquier otro momento de la historia.”
Deepfakes, clonación de voz, documentos manipulados, automatización del fraude, herramientas que antes requerían conocimiento técnico avanzado hoy están al alcance de cualquiera.
Lo que más me sorprendió fue su advertencia sobre las grandes plataformas tecnológicas: millones de personas están entregando sus datos biométricos sin entender realmente qué implica eso. El control de la identidad digital, dijo, puede convertirse en una herramienta de poder económico y político. Una reflexión que no esperaba escuchar, y que no puedo dejar de pensar.
Pero también dejó algo esperanzador para nuestra región: Latinoamérica está adoptando tecnologías financieras más rápido que muchos países desarrollados. Todavía estamos construyendo nuestros sistemas digitales y eso, lejos de ser una desventaja, es una oportunidad enorme para hacerlo bien desde el principio.
“La pregunta ya no es si la IA va a transformar el mundo, sino cómo vamos a convivir con ella.”
Las mujeres somos protagonistas, y Dominique lo tiene claro
Antes de despedirme de Dominique, le pregunté algo que me urgía saber: ¿cuál es el rol de las mujeres en este ecosistema de autenticación y seguridad financiera? Su respuesta fue contundente.

“Las mujeres somos protagonistas en el sector financiero colombiano. No solo como clientas , el 70% de las mujeres con capacidad adulta de inversión ya participan en el sector financiero— sino también como líderes. Las entidades financieras han reconocido nuestra presencia en sus sedes y sucursales, y somos parte fundamental de los procesos de autenticación y validación en Colombia.”
Y cuando le pedí un consejo práctico para las mujeres en materia financiera y de seguridad digital, no se guardó nada:
“La vida financiera tiene que ser organizada, como todo en la vida: con metodología. Siempre hay que pensar en el futuro, ahorrar de todos los ingresos y prever. Pero además, y esto es crítico, cuiden su identidad digital. No confíen en nadie. El sector financiero tiene sistemas de seguridad robustos, pero nosotras también tenemos que hacer nuestra parte: no abran links que llegan por WhatsApp, usen herramientas certificadas para verificar que lo que reciben viene de una fuente confiable, y cuando vayan a enviar o recibir dinero, tengan siempre claro el origen y el destino.”
“No confíen en nadie.” Tres palabras que suenan duras, pero vienen de alguien que lleva años en el corazón del sector y sabe exactamente de qué habla. No es paranoia. Es inteligencia digital. Y en un mundo donde falsificar una identidad nunca había sido tan fácil, esa advertencia puede ser la diferencia entre perderlo todo y estar a salvo.
Salí del Fidentity Summit con más preguntas que respuestas , y eso, lejos de inquietarme, me parece una señal poderosa. Significa que el tema nos importa, que la conversación está viva y que todavía hay mucho terreno por construir. Lo que sí quedó grabado es esto: la identidad digital ya no es un asunto técnico reservado para ingenieros. Es un asunto nuestro. Profundamente nuestro.
Así que la próxima vez que llegue un link por WhatsApp, una llamada sospechosa o una oferta demasiado buena para ser Verdad, párate. Respira. Y recuerda lo que nos dijo Dominique: el sector financiero ya tiene sus herramientas. La pregunta es si tú tienes las tuyas.




