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La inteligencia artificial ya no es un experimento: así es como las empresas la están poniendo a trabajar de verdad

Noticias 08 Sep 2026

Por qué el anuncio de Lenovo sobre “IA híbrida” no es solo un tema de tecnólogos, sino algo que le conviene entender a cualquier mujer que lidera, emprende o trabaja en una empresa hoy

Durante los últimos dos años, casi todas las empresas probaron algo de inteligencia artificial: un chatbot aquí, un asistente de escritura allá, alguna prueba piloto que sonaba prometedora en una presentación. Pero probar no es lo mismo que usar. Y ese es, precisamente, el punto de inflexión del que habla Lenovo con el lanzamiento de su nueva propuesta, Hybrid AI Advantage: la IA está dejando de ser un experimento de laboratorio para convertirse en parte del trabajo diario, con todo lo que eso implica en materia de costos, seguridad y control.

Puede sonar a lenguaje corporativo, pero detrás hay una pregunta muy concreta que cualquier persona que gestiona un equipo, un negocio o un presupuesto se hace tarde o temprano: si mi empresa empieza a depender de la inteligencia artificial para tareas reales, ¿quién decide qué datos ve esa IA, ¿cuánto cuesta usarla y qué puede hacer sin que un humano lo autorice?

De la prueba al uso real

Cuando una empresa apenas está “jugando” con IA, los riesgos son bajos: un empleado prueba una herramienta, revisa el resultado y sigue con su día. Pero cuando la IA empieza a tomar decisiones dentro de procesos críticos, producción, finanzas, ventas, atención al cliente, las reglas cambian.

Lenovo lo resume así: mientras más se usa la IA, más depende su costo del volumen de uso y de la capacidad de cómputo necesaria, y no solo de pagar una licencia de software. Y mientras más datos corporativos consumen los modelos, más importa controlar qué información entra al sistema y qué acciones puede ejecutar sin supervisión humana.

Dicho de otra forma: no es lo mismo pedirle a una IA que redacte un correo, que dejarla decidir automáticamente si aprueba o rechaza una transacción.

La idea central: no toda la IA tiene que vivir en el mismo lugar

Aquí está la parte más interesante de la propuesta, explicada sin tecnicismos. Cuando hablamos de “usar inteligencia artificial”, solemos imaginar que todo pasa “en la nube”, es decir, en servidores gigantes en algún lugar del mundo. Pero eso no siempre es lo más conveniente ni lo más seguro.

Lenovo propone que cada tarea de IA se ejecute donde tenga más sentido: en el propio dispositivo, en equipos cercanos al lugar donde se genera la información (lo que en la industria se llama “el borde” o edge), en los servidores propios de la empresa, o en la nube pública. La decisión depende de cuatro factores muy prácticos: el costo, la velocidad con la que se necesita una respuesta, qué tan sensible es la información y qué tan segura debe estar.

Y si mañana cambian los costos, las regulaciones o las necesidades del negocio, esa arquitectura se puede reacomodar sin empezar de cero.

Para hacer esto posible, Lenovo trabaja de la mano con Intel, que aporta la base de cómputo, desde los chips hasta el software, que permite mover estas cargas de trabajo de un lugar a otro según convenga. “Democratizar la inteligencia artificial significa dar a las organizaciones el poder de decidir dónde y cómo procesan su información, asegurando rentabilidad, privacidad y control”, explicó Carlos Rebellón, director de Asuntos Públicos de Intel para América Latina.

La prueba de fuego: la Copa Mundial de la FIFA 2026™

Si esto suena abstracto, hay un ejemplo que lo hace tangible y que además tiene fecha: la Copa Mundial de la FIFA 2026™. Como Socio Tecnológico Oficial de FIFA, Lenovo está usando inteligencia artificial para unificar y analizar, en tiempo real, información que viene de más de 40 áreas distintas, seguridad, boletería, infraestructura, logística, comunicaciones, dentro de una operación que se extiende por tres países y 16 ciudades.

Imagina la magnitud del reto: coordinar en simultáneo el ingreso de miles de personas a un estadio, la seguridad perimetral, el transporte, las comunicaciones oficiales y la logística de un evento que ocurre a la vez en distintos países. Eso solo es posible si la información de cada área se puede cruzar y analizar al instante, sin que se convierta en un cuello de botella ni en un riesgo de seguridad.

Y aunque muy pocas empresas manejan una operación de esa escala, el reto de fondo es el mismo que enfrenta cualquier negocio: conectar datos que están dispersos para poder decidir y actuar rápido, sin perder el control de lo que está pasando. Es la misma lógica que permite que una fábrica analice imágenes de sus cámaras junto a la línea de producción en lugar de enviarlas constantemente a internet, que un banco mantenga la información de sus clientes dentro de su propia infraestructura, o que un negocio de retail procese el inventario de sus tiendas cerca de donde realmente están los productos.

Un problema que ya tiene nombre: shadow AI

Uno de los riesgos menos hablados de esta nueva etapa es lo que la industria llama “shadow AI”: empleados que empiezan a usar, por su cuenta, herramientas de inteligencia artificial que la empresa no ha autorizado ni supervisa, muchas veces subiendo información sensible sin darse cuenta del riesgo. Es un fenómeno silencioso, pero real, en cualquier oficina donde alguien copia y pega un documento en un chatbot para “ahorrar tiempo”.

Para atender esto, Lenovo se apoya en su plataforma de seguridad ThinkShield y en una alianza con Prompt Security (una compañía de SentinelOne) para detectar el uso de herramientas de IA no autorizadas, prevenir fugas de información y aplicar reglas claras sobre qué se puede y qué no se puede hacer con estas tecnologías dentro de una organización.

Los números detrás de la conversación

El momento no es casual. Un informe reciente de Strand Partners para AWS encontró que la adopción de inteligencia artificial entre empresas colombianas pasó del 34% al 42% en solo un año, y ya llega a más de 130.000 organizaciones en el país. Es decir: la conversación sobre “cómo usar bien la IA” dejó de ser un tema de unas pocas empresas grandes y se volvió un asunto cotidiano para negocios de todos los tamaños.

Lenovo también reportó que, en su más reciente trimestre cerrado en junio de 2026, los ingresos relacionados con inteligencia artificial crecieron 60% frente al año anterior, hasta los 9.300 millones de dólares, casi el 35% de todos sus ingresos. Son cifras que confirman algo que muchas ya intuían desde sus propios equipos de trabajo: esto no es una moda pasajera.

¿Y esto por qué debería importarte?

No hace falta trabajar en tecnología para que este tema toque tu día a día. Si lideras un equipo, si tomas decisiones de presupuesto, si manejas datos de clientes o si simplemente usas herramientas de IA en tu trabajo sin saber muy bien qué pasa “detrás”, entender esta transición te da algo valioso: preguntas mejores que hacer.

Preguntas como: ¿dónde se guarda la información que estoy compartiendo con esta herramienta? ¿Cuánto nos está costando realmente usar IA a esta escala? ¿Quién autorizó que este sistema tome esta decisión sin que nadie la revise?

Como resumió Augusto Rosa, gerente general de Lenovo en Colombia: “Cuando la IA forma parte de la operación, ya no basta con medir lo que puede hacer. Hay que asegurar que pueda crecer dentro del negocio con control sobre los datos, los costos y las decisiones que toma”. Esa frase, más que un mensaje corporativo, es una buena guía para cualquier persona, tenga o no un cargo técnico, que hoy convive con la inteligencia artificial en su trabajo.

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